Sobre campus virtuales

Acabo de leer una nota en www.aprendemas.com por Eva Sereno sobre las funcionalidades, ventajas y retos de los campus virtuales (http://www.aprendemas.com/Guias/especial_FormacionOnline_Nov2012/P5.asp?goback=%2Egde_3457605_member_199770517) y quería hacer una reflexión sobre algunas de las cosas que allí se dicen con las que estoy de acuerdo y en otras en que mi visión es un poco diferente.

No diré nada en relación a la introducción ya que me parece que, en general, estaremos todos de acuerdo con lo que lo que se dice allí. Tampoco haré mención especial al punto que habla sobre “¿Cómo es un campus virtual?“, ya que se exponen diferentes modelos de campus virtuales en España (en la UNED, UEM, UOC y UPM) de una manera objetivamente descriptiva.

Ahora bien, del siguiente apartado que habla sobre “Ventajas e inconvenientes del campus virtual” sí me gustaría comentar alguna cosilla. Para mí, la ventaja más importante de un campus virtual es el acceso al mismo en cualquier momento y lugar, es decir, la ubicuidad que proporciona, ya que solo es necesario disponer de un dispositivo con acceso a Internet. De esto último hablaré un poco más adelante en relación a los dispositivos móviles.

En lo que no estoy tan de acuerdo es que los campus virtuales favorezcan el trabajo colaborativo entre alumnos y profesores. En mi opinión, este tipo de trabajo tiene su éxito en la planificación y correcto seguimiento del mismo, no siendo fundamental el soporte tecnológico. Además, pueden usarse otro tipo de herramientas fuera de los campus virtuales que pueden ayudarnos a realizar este trabajo. Es cierto que si la herramienta está integrada en el campus virtual, lo que ganamos es la comodidad de usar un solo entorno (el campus virtual) para planificar toda nuestra docencia, con la ventaja que eso supone para el alumno.

La afirmación de que el campus virtual da un valor añadido a la experiencia docente de los profesores porque imparten su docencia en un entorno innovador me gustaría que fuera cierta a todos los niveles, es decir, a nosotros como profesores nos aportará ese plus de experiencia, felicidad o satisfacción por el trabajo bien hecho pero me temo que, más allá de todo esto, hoy por hoy no conlleva reconocimiento alguno en la promoción profesional. Por esto se antoja muy difícil “convencer” a los profesores con amplia experiencia docente presencial a que realicen el cambio o salto a modelos más semipresenciales de docencia con apoyo de los campus virtuales (facilitando la adaptación al nuevo contexto educativo del EEES) sin más que apelando a su satisfacción personal o sentido de la responsabilidad.

En lo que sí que estoy totalmente de acuerdo es en que la adaptación de las clases a las nuevas herramientas es un inconveniente a veces insalvable (en mi opinión el más grande). El hecho de que esta adaptación lleve implícito esfuerzo y tiempo para los profesores unido al poco o nulo reconocimiento que comentaba anteriormente, forma una mezcla explosiva que hace detonar muchos intentos de llevar a cabo este cambio tan necesario como obligado (ya se sabe, si no hay zanahoria, el burro no anda).

En el apartado “Herramientas tecnológicas para crear un campus virtual“, se nombran varias de ellas, a saber, Moodle, Blackboard, Sakai, Dokeos, ILIAS, Claroline, WebCT o Desire2Learn. Me parece poco balanceado el comentario que se hace de ellas, más de la mitad del apartado hablando de Moodle y sus herramientas y el resto a repartir, con más o menos fortuna, entre las demás. Más allá de la herramienta para crear nuestro campus virtual, desde el punto de vista del profesor nuestro interés debe radicar en las herramientas que nos ofrecerá para llevar a cabo nuestra docencia virtual y, en ese sentido, hasta donde yo conozco, cualquier de las herramientas mencionadas posee las funcionalidades que se comentan de Moodle.

Finalmente, en el apartado “¿Cómo serán los campus virtuales del futuro?” es más fácil profetizar aunque estoy de acuerdo con bastantes de las líneas que allí se comentan con algún matiz. Los campus virtuales seguirán en boga en los próximos años en la medida que sean capaces de adaptarse a los dispositivos móviles (ya amenace antes con que volvería con este tema). En mi opinión, el desarrollo tecnológico de los dispositivos es clave en este aspecto como lo es en la Web en general. Diferentes estudios apuntan a que los sitios Web que no tengan accesibilidad para dispositivos móviles (smartphones y tabletas fundamentalmente) dejaran de ser visitados, los campus virtuales no serán una excepción. Por tanto, totalmente de acuerdo en que la universidad deberá ser más móvil.

Al hilo de este último comentario,  la accesibilidad, entendida en toda la extensión de su significado, es fundamental (y poco se ha nombrado hasta ahora). No solo la accesibilidad en cuanto al dispositivo utilizado (ya comentada) sino en cuanto a las discapacidades físicas de los estudiantes. Las universidades estamos obligadas a garantizar la igualdad de oportunidades para nuestros estudiantes pero, mientras se construyen rampas de acceso a los edificios, baños accesibles para minusválidos o les reservamos plazas de aparcamiento, ¿de verdad nos aseguramos de la accesibilidad Web en nuestros campus virtuales?. Creo que este es un punto importante a reflexionar.

Por otra parte, se habla de que el diseño de los cursos en un campus virtual es crítico. Efectivamente, así es ya que se corre el riesgo de convertir un curso virtual en un repositorio de contenidos (la mayoría de las veces documentos planos en formato pdf) o en reprografías virtuales donde los alumnos acceden solamente para imprimirse los “apuntes”. Estoy totalmente de acuerdo en que la evolución natural (ya debería ser así) conlleva la innovación en este punto (tecnologías de videoconferencia, geolocalización, vídeos…)

Las redes sociales tiene un nivel de penetración tan alto en la actualidad en todos los sectores de la sociedad que es inevitable que deban ser tenidas en cuenta en los diseños de los campus virtuales. Algunos detractores ven a estas redes como alejadas de la realidad docente cuando es el vehículo de información más utilizado por la mayoría de nuestros estudiantes y se debe buscar su utilidad y hueco en la enseñanza virtual (y por ende en los campus virtuales).

En relación al último párrafo de la nota, la afirmación de que cada vez más los alumnos demanda más contenidos en abierto está relaciona con la irrupción de forma explosiva de los MOOCS. Estos cursos parece que van a revolucionar el formato de enseñanza virtual en el futuro inmediato. Para mí todavía flotan en el ambiente algunos interrogantes sobre este nuevo formato, en particular, la forma de acreditar las competencias adquiridas por medio de títulos que sean reconocidos por la sociedad. Sobre este tema queda mucho por escribir todavía.

En resumen, los campus virtuales son útiles para la docencia semipresencial o totalmente virtual si se implementan en ellos las herramientas adecuadas tras meditar qué funcionalidades necesitamos una vez  diseñado el proceso de enseñanza-aprendizaje que se desea llevar a cabo. Por tanto, lo importante no es la tecnología utilizada ya que ésta debe ser un medio y nunca un fin para alcanzar los objetivos docentes perseguidos.

@jlalejan