¿Dónde está el negocio en los MOOC?

Ya avisé en una entrada anterior, http://eules.unizar.es/archives/879, que continuaría hablando de los MOOC. En esta ocasión quiero compartir algunas reflexiones sobre dónde esta el negocio en este tipo de cursos o dónde estará en un futuro a corto plazo. Porque no nos engañemos, esto del conocimiento abierto está muy bien pero tenemos  la manía de comer a diario (si pueden ser 4 veces mejor que 3) y en este mundo tan depredador ya casi nadie hace nada si no consigue una contrapartida por ello (a nivel individual o institucional, económico o de prestigio), es decir, la reflexión gira en torno a la pregunta de dónde está el modelo de negocio de los MOOC. 

Son varias las vías que se barajan como ganancia a reportar por parte de los MOOC. En primer lugar, se habla de prestigio para las universidades que los ofertan. Bueno, por una parte lo compro pero por otra se me hace cuesta arriba pensar que instituciones como el MIT y la Universidad de Harvard (edX) o la Universidad de Stanford (Coursera) necesiten este tipo de actuaciones para aumentar su prestigio. Más bien, lo verán como una posibilidad de aumentar sus ingresos, mermados por la llamada “burbuja educativa” en Estados Unidos. Esta situación se está dando en otros países (como el nuestro) donde se está cuestionando la sostenibilidad del actual sistema de financiación de las universidades públicas, principalmente del estado y del incremento de las matriculas de los alumnos.

Por otro lado, tenemos el papel del profesor que diseña, construye y pone a disposición de los alumnos del MOOC el material que él ha preparado. ¿Ese profesor debe ver reconocido tal trabajo de alguna manera? Hombre, parece claro que así debe ser, por lo que surge la siguiente pregunta, ¿qué recompensa o contraprestación obtiene a cambio? Según algunas opiniones, es suficiente con que el profesor “recomiende” algún libro escrito por él a los alumnos del curso de modo que si consigue que un 10% de ellos lo compren recibirá una buena recompensa económica (si hablamos de miles de matriculados estamos hablando de mucha pasta). Otra posibilidad, obviamente, es tener a profesorado experto en el diseño y construcción de material adecuado (no es fácil) para este tipo de cursos que se dedique a esta labor. Esta opción no la veo muy clara en la coyuntura actual que vivimos en las universidades españolas donde las contrataciones de profesorado se reducen a la mínima expresión y, por supuesto, no se va a contratar profesorado nuevo para este trabajo y el que hay debería realizarlo además del que ya tiene, es decir, sobrecarga de trabajo que no es recompensada, con lo que volvemos a la casilla de salida. Una solución, de la que llevo escuchando muchos años, sería construir una verdadera carrera docente en las universidades donde se reconocieran los méritos docentes a modo de cómo se reconocen los investigadores, lo que dotaría, al menos, de prestigio y curriculum para las promociones de profesorado. Pero eso amigos no creo que lo veamos en este siglo.

Una tercera vía de negocio, que se vislumbraba desde el principio, es la de cobrar a los estudiantes si desean una certificación al acabar el curso. Esto es como el fútbol, te pongo partidos en abierto pero si quieres ver a los buenos tienes que pagar. Vamos lo que se ha hecho toda la vida, te dejo la versión demo de una aplicación pero si quieres tenerla con todas las funcionalidades tienes que pagar. Según una noticia del pasado día 23, la UNED está realizando una experiencia piloto con dos tipos de certificaciones en uno de sus MOOC (previo pago claro está). Podéis leer la noticia en http://portal.uned.es/portal/page?_pageid=93,25994975&_dad=portal&_schema=PORTAL. Lo complicado es cómo realizar la evaluación que te permita expedir el certificado, la UNED ha resuelto esta situación con una prueba presencial para obtener la certificación y una on-line para obtener una credencial.

En fin, existen más posibilidades de negocio como puede ser cobrar por horas de tutoría personalizada, ofrecer cursos de perfeccionamiento más específicos, admitir publicidad en los cursos… En fin, la imaginación al poder para recoger tras haber sembrado. Como siempre, el tiempo nos enseñará los diferentes caminos que elige cada institución.

Prometo seguir hablando de los MOOC.

@jlalejan