Recapitulaciones sobre los MOOC

De entre todas las cosas que he leído últimamente sobre los MOOC, quería recomendar y comentar un par de artículos que he encontrado en Internet:

Me permito recomendar estas lecturas porque me parecen reflexiones muy coherentes sobre el pasado, presente y futuro de los MOOC, basadas en hechos constatables y con una objetividad y sentido común deseables para toda información que nos llegue desde cualquier medio de comunicación (valores desgraciadamente poco utilizados en estos días).

Entre todos los temas que se tratan en estas dos comunicaciones, y sin ningún orden en especial, quería comentar algunas cuestiones sobre las que ya hacía algunas reflexiones en este mismo blog hace tiempo, Sobre el conocimiento abierto y los MOOC, ¿Dónde está el negocio en los MOOC? (enero de 2013), Aprendizajes formal y no formal, de los LMS a los MOOC (febrero de 2013) y A vueltas con los MOOC (octubre de 2014), y que por lo que veo todavía quedan abiertas y sin responder.

El modelo de negocio parece ser un tema que todavía está sin resolver, se han ido experimentando diferentes opciones (certificación, materiales adicionales, tutorías personalizadas, publicidad…) pero no se ve ninguna clara a corto plazo, ¿será porque a lo mejor estamos equivocando el propósito original de los MOOC? Recuerdo que una de las cuestiones en que se fundamentaban estos cursos era en la democratización de la educación, es decir, que personas sin posibilidad de acceder a grandes universidades tuvieran la oportunidad de aprender lo mismo que aquellas que sí que lo pudieran hacer. Pues bien, según estos artículos parece que tampoco esta premisa se ha alcanzado, el mayor porcentaje de inscritos en los MOOC (más del 60% pecando de quedarnos cortos) ya poseían una titulación superior (más del 75% en España) por lo que parece que no se ha conseguido llegar a esa población que necesita de una forma más crítica el acceso a la educación; quizás uno de los problemas sea que para acceder a estos cursos es necesario disponer de algún tipo de dispositivo (móvil o fijo) y sobre todo de buena conectividad a la Red, cosa que paradójicamente es peor es aquellos sitios donde más lo necesitan.

Una de las conclusiones que más me ha llamado la atención en el monográfico de la Fundación Telefónica es que el mayor porcentaje de tiempo lo usan los inscritos en un MOOC en visualizar vídeos y realizar pruebas de evaluación (tests o ejercicios), frente al poco tiempo que dedican a la interacción entre iguales, que era uno de los pilares originales de estos cursos, por lo que parece ser que los xMOOC son preferidos sobre los cMOOC. En mi opinión, este hecho es relevante a la hora de implementar un MOOC ya que hay que tener claro que metodología queremos que lo sustente, basada más en el micro-learning (recursos de aprendizaje autocontenidos de duración pequeña y seguidos de autoevaluación) o en el peer-learning (aprendizaje basado en la interacción entre pares). Mientras que la primera opción requiere un trabajo mayor desde la parte del profesor (o desarrollador de materiales en su caso) a la hora de producir los contenidos, la segunda dirige la creación del conocimiento sobre los propios usuarios.

Otro punto a tener en cuenta que se menciona en estos artículos, que ya he apuntado en alguna ocasión, es la necesidad de que los docentes estén formados en las competencias o capacidades digitales que son necesarias para diseñar un MOOC (puede verse un listado en la página 78 del monográfico de la Fundación Telefónica). Para que esta formación sea posible, es necesario que exista una plan de formación por parte de las instituciones responsables de la oferta MOOC (universidades en el ámbito que nos movemos) bien temporizado y actualizado en el tiempo, con los consiguientes recursos económicos (que en la época en la que estamos es poco menos que imposible). En otro caso, seguiremos dependiendo, como desgraciadamente ocurre demasiado a menudo, de la voluntariedad del profesorado para que se involucre en la implementación de este tipo de cursos.

Para terminar, quería unirme a la que para mí es más importante conclusión en estos dos artículos. Después del boom de los MOOC en el año 2012 y del normal posterior descenso de interés en el año 2013 y aparente recuperación en 2014, ¿cuál va a ser el papel de los MOOC a partir de ahora? Estoy totalmente de acuerdo, y no es la primera vez que lo digo, en que los MOOC han venido para quedarse y COMPLEMENTAR a la oferta académica actual, en ningún caso a sustituirla como aventuraban algunos. El reto está en encajarlos como un complemento indispensable, qué no es poco.

@jlalejan